La novedad y el precio de un tratamiento son dos factores que pueden influenciar lo que pensamos acerca de este. Todos podemos llegar a hacer ciertas suposiciones de una forma más bien automática: “seguramente el medicamento más reciente o el nuevo tratamiento deben de ser mejores que un tratamiento existente, ¿cierto? Y seguramente un tratamiento que es costoso debe ser efectivo, ¿verdad? Bueno, no necesariamente…

Algunos ejemplos interesantes (y preocupantes) para mostrar que los medicamentos costosos y novedosos no son necesariamente mejores que los tratamientos establecidos…

 

Aumentos de precio arbitrarios

El costo de las EpiPens (dispositivos de inyección fácil de epinefrina) para reacciones alérgicas severas fue un gran asunto controversial recientemente. Su precio había incrementado más del 450% desde el 2004. ¿Qué pasó? Puedes asumir que, para justificar este aumento de precio, las EpiPens habían ido mejorando sustancialmente para este tiempo. Pero desafortunadamente no. Más bien, el aumento de precio fue principalmente debido a que prácticamente solo había una compañía, Mylan, vendiendo EpiPens en el momento cuando la demanda por EpiPens estaba aumentando. Con la poca regulación, Mylan era relativamente libre para aumentar el precio de EpiPens de forma múltiple, mientras aumentaba la demanda de EpiPens a través de mercadeo (o “concientización”).

De manera similar, la compañía farmacéutica Turing aumentó el precio de Daraprim, un medicamento usado para el tratamiento de infecciones parasitarias como la malaria, en más de un 5000% en el 2015.

Medicamentos “yo también”

En Finlandia, un periodista científico criticó públicamente a los doctores por prescribir grandes cantidades de esomeprazol, un fármaco diseñado para disminuir la secreción de ácido estomacal. ¿Porqué? Este medicamento era una nueva variante menor del ya establecido omeprazol.

El esomeprazol es un ejemplo de fármacos “yo también”; donde las industrias crean medicamentos muy similares que no necesariamente son mejoras a la versión existente del medicamento. En Canadá, Morgan y cols. concluyeron en su análisis del 2005 que “En la Columbia Británica, la mayoría (80%) del incremento del gasto en medicamentos entre1996 y el 2003 fue explicado por el uso de nuevos, patentados productos farmacéuticos que no ofrecían mejoras sustanciales sobre alternativas menos costosas disponibles antes de 1990”. Los medicamentos “yo también” son con frecuencia una fuga financiera sustancial e innecesaria y pueden dar falsa esperanza a los pacientes.

Estos son solo algunos ejemplos, pero ilustran claramente que sólo porque un medicamento es costoso no necesariamente significa que es efectivo. Tampoco es necesariamente una mejora de la versión anterior del medicamento.

Nuevas y costosas marcas de tratamientos también necesitan ser probadas justamente…

La suposición común de que un tratamiento nuevo y costoso debe ser mejor que el tratamiento anterior y barato disponible es errónea.

¿Cómo sabemos que estas suposiciones son erróneas?

  • Resultados completamente nuevos, que atraen la atención usualmente no resultan ser tan prometedores con pruebas posteriores. Por ejemplo, en el 2003, investigadores observaron detenidamente a 101 estudios publicados en las mejores revistas científicas entre 1979 y 1983 que afirmaban que una nueva terapia o tecnología médica era muy prometedora. Solamente cinco de todos, descubrieron, pudieron llegar al mercado dentro de una década.
  • Cuando se trata de la industria, uno puede asumir equivocadamente que lo único que conduce al desarrollo y precio de un tratamiento es lo efectivo y seguro que es el tratamiento. Pero seamos claros: el objetivo principal de las farmacéuticas y otras compañías de salud es prosperar financieramente. (Así que no es sorprendente que muchas de ellas inviertan más en mercadeo que en investigación). Para las compañías farmacéuticas, cambios mínimos en las moléculas principales de un medicamento producen mejores retribuciones en inversiones que riesgosas y largas innovaciones. A través de mercadeo ingenioso, persuadir a practicantes y pacientes que un cambio menor en un medicamento produce una diferencia significativa en cuan efectivo o seguro es, no es tan complicado. Las compañías también pueden jugar con los precios de forma relativamente arbitraria.
  • Cuando son probados justamente, los nuevos tratamientos raramente son sustancialmente mejores que los tratamientos existentes. Los nuevos tratamientos deben ser comparados con las mejores alternativas en estudios bien diseñados: idealmente, estudios aleatorizados controlados (EACs). Entonces, ¿cuál crees que es la probabilidad actual de que un nuevo tratamiento aleatorio es mejor que la alternativa establecida? ¿Casi sin oportunidad? ¿Casi sin duda? La mejor estimación aparentemente proviene de un grupo de investigación que concluyeron de su análisis en 2012 que “la sociedad espera que poco más de la mitad de los nuevos tratamientos experimentales probarán ser mejores que los tratamientos establecidos cuando son probados en EACs, pero pocos serán sustancialmente mejores”.
  • En el sistema de regulación actual, para que un nuevo tratamiento vaya al mercado, no existe el requerimiento para que los nuevos tratamientos sean más efectivos que los mejores tratamientos alternativos ya existentes. Adicionalmente, algunos efectos secundarios y dañinos asociados con tratamientos pueden tomar algún tiempo en aparecer. Esto significa que la seguridad a largo plazo de un nuevo tratamiento usualmente no es bien conocida antes de que el tratamiento haya llegado al mercado para uso a gran escala. Esto es el caso especialmente con raros efectos adversos o dañinos.

Para escoger el tratamiento más seguro, más efectivo, y más tolerable, los clínicos, inversionistas y pacientes no pueden distraerse por el ruido extra que el precio y la novedad pueden crear. Finalmente, como se ha argumentado a través de estas series, debemos comparar todos los tratamientos de manera justa.

Autor original: Eero Teppo, estudiante de medicina de Finlandia.

Traductores: José Antonio Ramírez Vázquez, estudiante de medicina de noveno semestre; interesado primordialmente por medicina interna y cardiología. En mi tiempo libre me gusta probar nuevos juegos de destreza y estrategia, así como mejorar en que ya conozco. Ekatherina Yanowsky-Ortega, estudiante de medicina de 9° semestre, interesada en todo lo relacionado a pediatría. En mi tiempo libre estoy jugando videojuegos, escuchando música o estudiando alemán.

Referencias:

  1. Patrick Bossuyt. Diagnostics: where are we now and where are we going? Evidence Live 2015. URL: https://www.youtube.com/watch?v=G5Aa34hhVDU&t=11m40s.
  2. “Healthcare Triage” –Youtube channel. The EpiPen and What’s Wrong with American Healthcare. 2016 Sep. URL: https://www.youtube.com/watch?v=BdY38YL39g0.
  3. “Martin Shkreli announces turnaround on 5,000% price rise for drug”. The Guardian: 2015 Sep. URL: https://www.theguardian.com/business/2015/sep/23/uspharmaceutical-firm-to-roll-back-5000-price-hike-on-drug.
  4. SG Morgan et al. “Breakthrough” drugs and growth in expenditure on prescription drugs in Canada. BMJ 2005;331:815. URL: http://www.bmj.com/content/331/7520/815.http://www.vox.com/2015/3/23/8264355/ research-study-hype
  5. This is you shouldn’t believe that new exciting medical study. By Julia Belluz. URL: http://www.vox.com/2015/3/23/8264355/research-study-hype
  6. Djulbegovic B et al. New treatments compared to established treatments in randomized trials. Cochrane Database Syst Rev. 2012. URL: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23076962.

URL del blog original en inglés: https://www.students4bestevidence.net/newer-is-not-always-better/