Las comparaciones son importantes

 

Sin comparaciones simplemente no podemos evaluar si un tratamiento es el mejor para lo que se usa. Si introduces un tratamiento sin compararlo con algo, ya sea con el mejor tratamiento para esa enfermedad hasta ahora, o si no es muy claro, un placebo, corres el riesgo de aprobar un tratamiento el cual en el mejor de los casos puede que no haga nada, y en el peor escenario pueda causar más daño que beneficios. Sin comparaciones es imposible conocer si el efecto visto es debido al tratamiento o a un factor externo. Básicamente sin una comparación no podemos atribuir resultados a un tratamiento (1-2).

Incluso más importante que una comparación, es una comparación justa

 

Ahora esto es más difícil de definir, y es un área de contención en la investigación ya que no siempre es fácil decir cuándo una comparación ha sido justa o no. Hacer comparaciones probablemente siempre ha sido reconocido como un rasgo humano, frecuentemente visto como “impresiones”. Por ejemplo, un paciente puede dar la impresión de que está mejorando más rápidamente con un cierto tratamiento que aquella mejoría que tuvo con un tratamiento previo. Pero sería imprudente de parte de su doctor el extrapolar esta información y cambiar a todos los pacientes a este tratamiento. Por ello es que necesitamos comparaciones robustas.

Cuando buscamos llevar un tratamiento al mercado para su uso por parte de doctores y pacientes, el estándar de oro más ampliamente considerado al compararlo con una alternativa es un ensayo controlado aleatorizado (ECA). Los ECA son buenos porque su objetivo es crear grupos de comparación que sean similares, excepto por los tratamientos recibidos en cada grupo. Idealmente múltiples ECA deberían ser dirigidos, y despues sintetizados en una revisión sistemática.

Vamos a tomar un ejemplo hipotético

 

Imagina una compañía farmacéutica que diseña un nuevo fármaco para reducir la presión arterial. Quieres evaluar si esta funciona tan bien como esperas que lo haga. ¿Eliges comparar tu nueva droga con un placebo (una pastilla de azúcar que no realiza ningún cambio fisiológico en el participante) o con el mejor tratamiento en este momento para tu grupo de pacientes? Esta es una decisión que tiene grandes implicaciones para los resultados.

Cuando se afirma en público cosas como “nuevo fármaco para la presión arterial reduce tu riesgo de complicaciones en 20%” es necesario hacer una pregunta muy importante: ¿Esta reducción del 20% es al compararla contra el placebo o al compararla contra el mejor tratamiento actual? Si este 20% es comparado al placebo, pero el mejor tratamiento actual reduce este riesgo hasta 25% comparado con el placebo, ya sé cuál es el que prefiero darle a mi paciente.

Podrías pensar que este tipo de práctica no es común, porque parece un poco engañoso. Estás equivocado. En un podcast con The Guardian en 2012, Ben Goldacre señala que 1/3 de los fármacos que salen al mercado a través de la FDA en los Estados Unidos entre el año 2000 y 2010 fueron comparados con placebo a pesar de que en ese momento había fármacos efectivos en el mercado para la enfermedad que los equipos de investigación tienen como objetivo (3). Esto no hace la investigación redundante, pero resalta cuán importante es que los profesionales de la salud, investigadores y pacientes estén vigilantes sobre cuál es la comparación que se está realizando.

Comparación está definido en el diccionario Oxford como “una consideración o estimación de las similitudes y diferencias entre dos cosas o personas” (4). Espero que este blog te haya sido útil para ver que en el cuidado de la salud esto no es realmente suficiente. Una consideración estimación es peligrosa para los pacientes cuando se trata de tratamientos, necesitamos comparaciones apropiadas y justas.

Los mensajes para llevar a casa son:  

 

  • Sin una comparación, no puedes saber si vale la pena usar un tratamiento porque no es posible saber qué pasaría si no usas el tratamiento.
  • Las comparaciones pueden ser hechas informalmente como impresiones, pero necesitan ser exploradas en ensayos bien diseñados para producir evidencia científica fuerte que sea evaluable para médicos y sus pacientes.
  • Dando o promocionando tratamientos que no han demostrado robustamente ser efectivos a través de comparaciones justas, puede ser peligroso.

 

Autor original: Harriet Pittaway.

Traducción: Ulises Ivan Martinez Tolentino y Leonardo Perales Guerrero.

Referencias

 

  1. http://www.testingtreatments.org/why-treatment-comparisons-areessential/?nabm=1
  2. http://www.testingtreatments.org/book/what-are-fair-tests-oftreatments/fair-tests-of-treatments/comparing-like-with-like/?nabm=1
  3. https://www.theguardian.com/science/audio/2012/oct/22/science-weekly-podcastben-goldacre-bad-pharma
  4. https://en.oxforddictionaries.com/definition/comparison
  5. Pittaway H. Treatments-should-be-compared-fairly [Internet]. Students 4 Best Evidence. 2018 [cited 8 June 2018]. Available from: https://www.students4bestevidence.net/treatments-compared-fairly/