Este blog es una traducción al español de la serie: “Key Concepts for Assessing Treatment Claims” desarrollada en Students 4 Best Evidence (S4BE). Para mejorar la diseminación del conocimiento, el grupo Evidology presentará la versión en español de dichos blogs en cooperación a S4BE.

Esta es una de las primeras y más importantes razones por las que necesitamos probar medicamentos. Principio ético médico número 2: No dañar.

Puede parecer sentido común, pero muchos ejemplos a lo largo de la historia han demostrado que sin un abordaje basado en evidencia, las personas pueden resultar dañadas o incluso morir por un tratamiento. Pocos tratamientos efectivos son 100% seguros y la industria una y otra vez minimizará los daños potenciales y exagerará los beneficios.

A menudo, los tratamientos no han sido probados de manera adecuada o los datos acerca de los efectos adversos no ha sido recolectados o presentados apropiadamente.

Ejemplo 1. Antiarrítmicos en pacientes con ataque cardíaco

Después de un ataque al corazón, algunas personas desarrollan anormalidades en el ritmo cardíaco arritmias. Aquellos que desarrollan arritmias tienen mayor riesgo de morir que los que no las desarrollan. Dado que hay medicamentos que suprimen estas arritmias, parecía lógico suponer que dichos fármacos también reducirían el riesgo de morir después de un ataque al corazón.

Los medicamentos habían sido probados en ensayos clínicos, pero sólo para ver si reducían las anormalidades del ritmo cardíaco y no si reducían el riesgo de morir después de un ataque al corazón. Cuando la evidencia acumulada de ensayos fue revisada sistemáticamente por primera vez en 1983, no hubo evidencia de que esos medicamentos disminuyeran las tasas de mortalidad. De hecho, los fármacos tenían exactamente el efecto opuesto. De cualquier forma, continuaron siendo usados y siguieron matando gente por casi una década.

Este ejemplo ilustra cómo analizar el desenlace incorrecto puede llevar a conclusiones erróneas.

Ejemplo 2. Dr. Spock

Aconsejar también puede ser letal. Muchas personas han escuchado del especialista estadounidense del cuidado infantil Dr. Benjamin Spock, cuyo libro mejor vendido “Baby and Child Care” se volvió una biblia tanto para profesionales de la salud como para los padres, especialmente en Estados Unidos y en Reino Unido, por varias décadas. Sin embargo, dando uno de sus bien intencionados consejos, al Dr. Spock le salieron las cosas muy mal.

Con una aparente sugerencia lógica, él dijo: “Hay dos desventajas en un bebé que duerme sobre su espalda. Si vomita es más probable que se asfixie con su vómito. Además de que tiende a mantener su cabeza volteada hacia el mismo lado… esto puede aplanar el lado de su cabeza… Pienso que es preferible acostumbrar al bebé a dormir sobre su estómago desde el inicio”.

Esta recomendación se volvió una práctica común a pesar de no haber sido evaluada rigurosamente, y se estima haber causado decenas de miles de muertes súbitas evitables.

Esto muestra que la opinión del experto no es siempre correcta. (Esto se discutirá después en un blog en esta serie. Concepto clave 1.6: la opinión del experto no es siempre correcta).

Ejemplo 3. Talidomida (una disculpa, pero esto es muy importante)

La talidomida es un ejemplo escalofriante de un nuevo tratamiento médico que hizo más daño que beneficio porque no fue probado para su propósito. Esta pastilla para el sueño fue introducida al final de la década de los 50’s, como una alternativa aparentemente más segura a los barbitúricos que se prescribían regularmente en ese tiempo. A diferencia de los barbitúricos, la sobredosis de este medicamento no llevaba al coma. La talidomida fue recomendada especialmente para mujeres embarazadas, en quienes era usado para aliviar las náuseas matinales.

Después, al principio de los 60’s, los obstetras comenzaron a ver un aumento en casos de malformaciones severas de brazos y piernas en recién nacidos. Esta rara condición resultaba en un acortamiento excesivo de extremidades que hacían parecer las manos y los pies surgir directamente del tronco.

Más tarde doctores en Alemania y Australia asociaron estas malformaciones infantiles con el hecho de que las madres habían tomado talidomida tempranamente en el embarazo. Resultando en demandas monetarias que ascendieron a millones de libras.

La tragedia de la talidomida dejó pasmados a los médicos, la industrial farmacéutica y los pacientes; llevando a revisión el proceso de desarrollo de medicamentos a nivel mundial.

Ejemplos como estos son más comunes de lo que tú te imaginas, y todos resultan de practicantes, investigadores y compañías farmacéuticas que no prueban los medicamentos adecuadamente resultando en el daño o muerte de miles de personas y el gasto económico innecesario de cientos de organismos e instituciones de salud.

Así que, por último, necesitamos evidencia porque es necesario saber si una práctica hace más daño que beneficio, y siempre debemos de considerar la posibilidad de que los tratamientos pueden dañar.

Autor original: John Castle

Traducción al español: Leonardo Perales

Referencias

Recursos